Los cafés de los museos repensan el menú saludable
Las instituciones culturales están mejorando silenciosamente su oferta gastronómica y atrayendo nuevos visitantes.
Para los escépticos, el patrón parecía otra tendencia pasajera. Está empezando a parecer más duradero.
Lo que a menudo se pasa por alto es que los efectos son acumulativos. Los usuarios suelen informar de las diferencias en un plazo de semanas, no de días.
Investigadores independientes señalan que los datos subyacentes son más consistentes de lo que sugerían informes anteriores. Los críticos que alguna vez advirtieron contra el entusiasmo ahora describen el campo como genuinamente prometedor.
La historia está lejos de terminar. La próxima serie de ensayos, prevista para los próximos meses, puede aclarar el panorama.
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